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Bienvenidos a Cibercuentos
Hola a todos, esta web surge como un proyecto con el fin de que sirva de fuente de recursos tanto a niños como a padres y educadores.
Aquí se puede encontrar una amplia base de cuentos infantiles para niños, también podéis mandarme los cuentos que escribáis y en un breve plazo de tiempo os los publicaré en la web.
También encontraremos otros importantes recursos como laminas y dibujos para colorear y pintar de vuestros personajes favoritos. Ya sabéis que los colores son los que nos hacen percibir la vida de color de rosa.
Y poco a poco, siempre que el tiempo nos lo vaya permitiendo, iremos creando nuevas secciones sobre muchas cosas más como papiroflexia, minijuegos, globoflexia, etc.
Si nos quieres mandar alguna sugerencia escríbenos a webmaster@cibercuentos.org o entra en el foro y dínoslo. |
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domingo, 27 de abril de 2008 |
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Un hombre muy rico alimentaba a un ganso y a un cisne juntos, aunque con diferente fin a cada uno: uno era para el canto y el otro para la mesa. Cuando llegó la hora para la cual era alimentado el ganso, era de noche, y la oscuridad no permitía distinguir entre las dos aves. Capturado el cisne en lugar del ganso, entonó su bello canto preludio de muerte. Al oír su voz, el amo lo reconoció y su canto lo salvó de la muerte. Antes de tomar una acción sobre alguien o algo, ya sea que le beneficie o perjudique, primero debemos asegurarnos de su verdadera identidad.
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domingo, 27 de abril de 2008 |
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Le dijo un día un cervatillo al ciervo: -- Padre, eres mayor y más veloz que los perros y tienes además unos cuernos magníficos para defenderte; ¿por qué huyes delante de ellos? El ciervo respondió riendo: -- Justo es lo que me dices, hijo mío; mas no sé lo que me sucede, pero cuando oigo el ladrido de un perro, inmediatamente me doy a la fuga. Cuando se tiene un ánimo prudente y temeroso, no hay razón que pueda cambiarlo.
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domingo, 27 de abril de 2008 |
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Agobiado por la sed, llegó un ciervo a un manantial. Después de beber, vio su reflejo en el agua. Al contemplar su hermosa cornamenta, se sintió orgulloso, pero quedó descontento por sus piernas débiles y finas. Sumido aún en estos pensamientos, apareció un león que comenzó a perseguirle. Echó a correr y le ganó una gran distancia, pues la fuerza de los ciervos está en sus piernas y la del león en su corazón. Mientras el campo fue llano, el ciervo guardó la distancia que le salvaba; pero al entrar en el bosque sus cuernos se engancharon a las ramas y, no pudiendo escapar, fue atrapado por el león. A punto de morir, exclamó para sí mismo: -- ¡Desdichado! Mis pies, que pensaba me traicionaban, eran los que me salvaban, y mis cuernos, en los que ponía toda mi confianza, son los que me pierden. Muchas veces, a quienes creemos más indiferentes, son quienes nos dan la mano en los momentos difíciles, mientras que los que nos gustan, te fallan en estos momentos.
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