| LAS LOCURAS DE LEO Y LEONARDO |
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| miércoles, 16 de julio de 2008 | ||||||||
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Érase una vez, en un pueblo muy chiquito en el que vivían dos hermanos. Uno se llamaba Leo y el otro Leonardo. Eran muy ingeniosos. Aunque suene algo raro, una vez construyeron una máquina que cambiaba los pensamientos. Era muy rara y peligrosa. Un día a Leo se le ocurrió una idea genial pero peligrosa. Mientras sus papás dormían, ellos les pusieron unos cascos. Presionaron un botón y después de unos instantes se los sacaron. El papá se despertó y dijo preocupado:
-¡Oh, no! Todavía tengo que planchar, lavar, tender, cocinar... Y la mamá se despertó y dijo: -¡Oh, no! Todavía tengo que llevar mi camisa a la lavandería, pagar las facturas... Leo y Leonardo se miraron y en vez de preocuparse se felicitaron unos a otros. Pero Leo dijo: -Oh, oh...ahora papá nos va a castigar siempre y Leonardo dijo: -¡Y mamá va a tener que viajar siempre, y ni siquiera sabe manejar el coche! Leo y Leonardo les pusieron unos tranquilizantes a sus papás. Los llevaron a su laboratorio secreto y les pusieron de nuevo los cascos. En una pantalla aparecían las preocupaciones y pensamientos de sus papás. Si querían que ellos volvieran a la normalidad tenían que colocar correctamente donde iba cada pensamiento. Se pusieron a trabajar: Tender la ropa-Mamá-pagar facturas-papá-Lavar-mamá-Mandar camisas a lavar-papá... Después de terminar todo les sacaron los cascos y los sacaron del laboratorio. Sus padres volvieron a la normalidad y como siempre la mamá los castigó. Desde ahí aprendieron a no usar más a sus papás como víctimas de sus raros inventos. Así que comenzaron de nuevo, pero con su pobre perro que, desde entonces sólo pudo decir... ¡Miau! De nuestra amiga María Giordanelli, 9 años
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