Vivía una rana felizmente en un pantano profundo, alejado del camino, mientras su vecina vivía muy orgullosa en una charca al centro del camino. La del pantano le insistía a su amiga que se fuera a vivir al lado de ella, alejada del camino; que allí estaría mejor y más segura.

En el borde del camino hay una silla, la rapiña merodea aquel lugar, la casaca del amigo esta tendida, el amigo no se sienta a descansar. Sus zapatos desgastados son espejos, que le queman la garganta con el Sol, y a través de su cansancio pasa un viejo, que le seca con la sombra el [...]