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Etiqueta: juvenil

Cuento del Grillo y la Luna

Una noche de insomnio decidí salir a dar un paseo por la calle. Mientras iba andando trataba de comprender por qué no podía dormir… hasta que oí el sonido. «¡Ya está!» me dije, «Son los grillos los que no me dejan dormir.». Decidido a echarle una buena bronca al primer grillo que me encontrase, fui buscando por el jardín que hay cerca de mi casa.

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Cuento del Grillo Gordillo
Gregorio salió al jardín para recoger las hojas que caen en otoño. Cogió un rastrillo y agrupó las hojas en un montón muy grande. Limpió la gardenia de ramas secas y regó las plantas que estaban a punto de germinar. Gregorio se encontraba muy alegre porque le agradaban mucho los campos y la agricultura, por eso, de mayor, quería ser guardabosques. El día era gris, como casi siempre en otoño, y pronto comenzó a llover. Gregorio se guarneció debajo de un árbol muy gordo para protegerse de la lluvia.

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Cuento del Gran Milagro
En un precioso y frondoso árbol nació un alegre y risueño gusanito llamado Nano. Un habitante que dio mucho de que hablar en el bosque. Es que desde que nació, Nano siempre se ha portado distinto de los demás gusanos. Caminaba más despacio que una tortuga, tropezaba en casi todas las piedras que encontraba por delante, y cuando intentaba cambiar de hojas……¡qué desastre!….siempre se caía. Por esa razón, la colonia de los gusanos le llamaba de gusanito torpecillo.

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El gran espanto
Con frecuencia me viene a la memoria el recuerdo de lo pequeña chiquilla y del pequeño ratoncito, y pienso entonces en el gran espanto que sufrieron los dos.

La pequeña chiquilla estaba en su cama y proyectaba siluetas con las manitas en la pared, pues la Luna iluminaba como una lámpara. Reinaba un profundo silencio en la habitación y las personas mayores de la casa creían todas que la pequeña chiquilla dormía hacía ya rato. Y, en verdad, no hubieran sabido tampoco que estaba todavía despierta, a no ser por un pequeño ratoncito que, al hacer su paseo nocturno, dio con la naricilla en una migaja de chocolate.

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Cuento de un roble con historia
Esta historia comienza en Londres, Inglaterra, allí destacan, los rascacielos, los grandes almacenes, las tiendas y por  supuesto los grandes palacios…
Al norte de la ciudad vivía una niña llamada Jessica; Jessi como la llamaban sus amigos; ella con tan solo trece años se caracterizaba por ser muy intrépida y aventurera, vivía con sus padres y su pequeña hermana en una mediana y confortable casa, y sus mejores amigas eran Nicol y Hortensia.

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El gato de los bigotes mágicos
Una tarde, al principio de verano, un niño había visto un lindo gatito en la vereda de su casa. Se sentó a su lado y empezó a acariciarle el lomo con mucho cariño. El gato empezó a hacer: «rum-rum». Notó la alegría del gato y observó que sus bigotes se iban poniendo cada vez más duritos como si fueran de alambre casi.

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El gato bandido
Michín dijo a su mamá: «Voy a volverme Pateta, y el que a impedirlo se meta en el acto morirá.

Ya le he robado a papá daga y pistolas; ya estoy armado y listo; y me voy a robar y matar gente, y nunca más (¡ten presente!) verás a Michín desde hoy».

Yéndose al monte, encontró a un gallo por el camino, y dijo: «A ver qué tal tino para matar tengo yo».

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La Flor de la Esperanza
Por unas tierras perdidas en el aquilón del hemisferio, vivía una niña morena que suspiraba por tener unos padres. Abandonada desde su nacimiento en una aldea arisca y lluviosa compartía la vida de unos campesinos. Compartir es mucho decir. La pobre niña estaba al cuidado de la casa y de la granja del amanecer hasta el final del día.

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Cuento Popular Japones: La Fuente de la Juventud
Había una vez un viejo carbonero que vivía con su esposa, que era también viejísima. El viejo se llamaba Yoshiba, y su esposa se llamaba Fumi. Los dos vivían en la isla sagrada de Mija Jivora, donde nadie tiene derecho a morir. Cuando una persona enferma lo mandan a la isla vecina, y si por casualidad muere alguien sin síntomas, envían el cadáver a toda prisa a la otra ribera. La isla, la más pequeña del Japón, es también la más hermosa. Está cubierta de pinos y sauces, y en el centro se alza un hermoso y solemne templo, cuya puerta parece que se adentre en el mar. El mar más azul y transparente que podáis imaginar, mientras que el aire, el aire es nítido y diáfano.

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