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Etiqueta: infantil

La viña y la cabra

Una viña se encontraba exuberante en los días de la cosecha con hojas y uvas. Una cabra que pasaba por ahí mordisqueó sus zarcillos y tiernas hojas. La viña le reclamó:

– ¿Por qué me maltratas sin causa y comes mis hojas? ¿No ves que hay zacate suficiente? Pero no tendré que esperar demasiado por mi venganza, pues si sigues comiendo mis hojas y me maltratas hasta la raíz, yo proveeré el vino que echarán sobre ti cuando seas la víctima del sacrificio.

Los maltratos hechos con intención, tarde o temprano regresan a quien los hizo, muchas veces bajo otra vestidura.

Vocabulario:

Exuberante: estaba llena, a rebosar de uvas. Zarcillo: tallitos de algunas plantas trepadoras. Zacate: forraje de plantas gramíneas.

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La vieja y el médico

Una vieja enferma de la vista llamó con la promesa de pagarle a un médico. Éste se presentó en su casa, y cada vez que le aplicaba el ungüento no dejaba, mientras la vieja tenía los ojos cerrados, de robarle los muebles poco a poco.

Cuando ya no quedaba nada, terminó también la cura, y el médico reclamó el salario convenido. Se negó a pagar la vieja, y aquél la llevó ante los jueces. La vieja declaró que, en efecto, le había prometido el pago si le curaba la vista, pero que su estado, después de la cura del médico había empeorado.

– Porque antes -dijo- veía todos los muebles que había en mi casa, y ahora no veo ninguno.

A los malvados, sus mismos actos los delatan.

Vocabulario:

Ungüento: en otro tiempo, droga aromática, perfume.

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La mujer y el marido borracho

Tenía una mujer un marido borracho. Para librarle de este vicio imaginó la siguiente artimaña.

Esperando el momento en que su marido se quedaba insensible como un muerto a causa de la embriaguez, cargó con él sobre sus espaldas, lo llevó al cementerio y allí lo dejó. Cuando juzgó que ya se le había pasado la borrachera, volvió y llamó a la puerta del cementerio.

– ¿Quién llama ahí? -dijo el borracho-.

– Soy yo, que traigo la comida a los muertos, contestó la mujer.

– No me traigas comida; prefiero que me traigas de beber -replicó el borracho-.

Y la mujer, golpeándose el pecho, exclamó:

– ¡Qué desdichada soy! Ni siquiera mi truco ha hecho sobre ti el menor efecto, marido mío, pues no sólo no te has corregido, sino que te has agravado, convirtiéndose tu vicio en una segunda naturaleza.

No dejes que una conducta equivocada domine tu vida. Pon tu razón sobre la equivocación.

Vocabulario:

Artimaña: trampa.

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La granada, el manzano y el espino

La granada y el manzano disputaban sobre quién de ellos era el máximo.

Cuando la discusión estaba en lo más ardiente, un espino, desde su vecindad alzó su voz diciendo severamente:

– Por favor, mis amigos, en mi presencia, al menos déjense de esas vanas discusiones.

Quien tiene el poder de castigar, termina siendo el máximo.

Vocabulario:

Espino: arbusto rosáceo de flores blancas.

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La cierva tuerta

Una cierva a la que le faltaba un ojo pacía a orillas del mar, volviendo su ojo intacto hacia la tierra para observar la posible llegada de cazadores, y dando al mar el lado que carecía del ojo, pues de allí no esperaba ningún peligro.

Pero resulta que una gente navegaba por este lugar, y al ver a la cierva la abatieron con sus dardos. Y la cierva agonizando, se dijo para sí:

– ¡Pobre de mí! Vigilaba la tierra, que creía llena de peligros, y el mar, al que consideraba un refugio, me ha sido mucho más funesto.

Nunca excedas la valoración de las cosas. Procura ver siempre sus ventajas y desventajas en forma balanceada.

Vocabulario:

Funesto: triste, desgraciado.

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Los dos perros

Un hombre tenía dos perros. Uno era para la caza y otro para vigilar. Cuando salía de cacería iba con el de caza, y si cogía alguna presa, al regresar, el amo le regalaba un pedazo al perro guardián. Descontento por esto el perro de caza, lanzó a su compañero algunos reproches: que sólo era él quien salía y sufría en todo momento, mientras que el otro perro, el cuidador, sin hacer nada, disfrutaba de su trabajo de caza.

El perro guardián le contestó:

– ¡No es a mí a quien debes de reclamar, sino a nuestro amo, ya que en lugar de enseñarme a trabajar como a ti, me ha enseñado a vivir tranquilamente del trabajo ajeno!

Pide siempre a tus mayores que te enseñen una preparación y trabajo digno para afrontar tu futuro, y esfuérzate en aprenderlo correctamente.

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El semidiós

Un hombre tenía en su casa un semidiós, al que ofrecía ricos sacrificios. Como no cesaba de gastar en estos sacrificios sumas considerables, el semidiós se le apareció por la noche y le dijo:

– Amigo mío, deja ya de dilapidar tu riqueza, porque si te gastas todo y luego te ves pobre, me echarás a mí la culpa.

Si gastas tus riquezas en cosas innecesarias, no le eches luego la culpa de tus problemas a nadie más.

Vocabulario:

Dilapidar: malgastar, derrochar.

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El pescador flautista

Un pescador que también tocaba hábilmente la flauta, cogió juntas sus flautas y sus redes para ir al mar; y sentado en una roca saliente, se puso a tocar la flauta, esperando que los peces, atraídos por sus dulces sones, saltarían del agua para ir hacia él. Mas, cansado al cabo de su esfuerzo en vano, dejó la flauta a su lado, lanzó la red al agua y cogió buen número de peces. Viéndoles brincar en la orilla después de sacarlos de la red, exclamó el pescador flautista:

-¡Malditos animales: cuando tocaba la flauta no teníais ganas de bailar, y ahora que no lo hago parece que os dan cuerda!

Muchas veces no actuamos de acuerdo a las circunstancias que nos rodean, sino a destiempo o desubicados. Procuremos siempre estar bien situados.

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